An English version of this post is available here.

Nuestra generación está presenciando un nuevo momento en la historia de nuestro planeta, en el que los cambios impulsados por los humanos en el sistema de la Tierra se encuentran entre las amenazas más incontrolables para la conservación de la biodiversidad, así como la persistencia humana en sí misma. Aunque es un desafío para la biodiversidad coexistir con los cambios inducidos por el hombre, estas no son las únicas fuerzas que impulsan los patrones de biodiversidad y dan forma a las comunidades en todo el planeta. Los efectos antropogénicos interactúan con los gradientes naturales existentes y, por lo tanto, los investigadores en ecología aplicada han estado luchando para comprender el valor de conservación de los paisajes modificados (es decir, áreas modificadas por el hombre, con múltiples tipos de cultivos, pastizales, así como áreas naturales, como bosques y praderas). Este conocimiento es fundamental para conciliar nuestra propia existencia, así como actividades como la producción de alimentos, con la conservación de la biodiversidad.

Parakeets
Costa Rican farms house many bird species, like these Orange-chinned Parakeets (Brotogeris jugularis), but lack sensitive, reserve-affiliated species.

En un gran esfuerzo por comprender el papel de la biodiversidad de los paisajes modificados en la diversidad de especies y el papel de dichas áreas para la conservación, el Dr. Daniel Karp y sus colegas estudiaron 150 sitios de Costa Rica, estudiando aves en áreas de bosque remanente ubicadas tanto en paisajes modificados como en áreas protegidas. Primero analizaron si los paisajes modificados son capaces de mantener niveles similares de riqueza de especies e identidades de especies en relación con las áreas protegidas, y también apuntan si se conservan especies de especial interés para la conservación. También utilizaron esta información para guiar dónde se deben tomar acciones de restauración para mantener una comunidad de aves lo más similar posible a aquellas en áreas protegidas. De su conjunto de datos de casi 10,000 individuos y 150 especies diferentes, los autores encontraron que la riqueza de especies permanece casi sin cambios entre los paisajes modificados y los protegidos. Sin embargo, la identidad de las especies (es decir, la composición de las especies) mostró cambios marcados con la cantidad de cobertura forestal en el paisaje, aunque los bosques ubicados en paisajes modificados ya boscosos (+75% de bosques) son virtualmente indistinguibles de aquellas en áreas protegidas.

Su estudio implica que es probable que los bosques ubicados en paisajes modificados promuevan la diversidad, logrando una comunidad comparable a las de las áreas protegidas – al menos para las aves y de acuerdo con las leyes nacionales de Costa Rica, con su esquema de pago por servicios ecosistémicos. Los autores brindan una guía clara para las prioridades de restauración y conservación, argumentan que deberían enfocarse en áreas más húmedas, así como en los paisajes altamente boscosos. Esto aumentaría las posibilidades de conservar con éxito la diversidad de aves en Costa Rica cuando la creación de nuevas áreas protegidas ya no es más una opción posible.

Concluyendo, la presencia humana y sus actividades consiguientes están imponiendo cambios como nunca antes se han visto en el planeta. Comprender la dinámica y la persistencia de la biodiversidad en paisajes dominados por humanos es clave para garantizar nuestra propia persistencia como especie en la Tierra. El principal desafío para los ecologistas modernos y los conservacionistas será reconocer la importancia de este nuevo filtro de biodiversidad y sus interacciones con los filtros naturales existentes a largo plazo.

Read the full article, Remnant forest in Costa Rican working landscapes fosters bird communities that are indistinguishable from protected areas, in issue 56:7 of Journal of Applied Ecology.

The authors provide further insight into their work in this post.