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Tras investigar la biodiversidad en zonas agrícolas y ganaderas por varios años, se ha encontrado que las fincas, haciendas y jardines tienen mucho potencial para conservar la biodiversidad. Sin embargo, dichas áreas no son reemplazos de las áreas protegidas ya que hay algunas especies que solamente habitan en áreas protegidas. Un nuevo artículo de investigación publicado en el Journal of Applied Ecology, los investigadores estudiaron si los paisajes agrícolas de Costa Rica podían albergar especies vulnerables de aves que normalmente se encuentran restringidas a las áreas protegidas.

Parakeets
Costa Rican farms house many bird species, like these Orange-chinned Parakeets (Brotogeris jugularis), but lack sensitive, reserve-affiliated species.

El profesor Daniel Karp y sus colegas muestrearon aves en 150 sitios ubicados en potreros, cultivos, bosques privados y áreas protegidas en el nortoeste de Costa Rica. Tras muestrear dos años las comunidades de aves, contaron aproximadamente 10.000 individuos de 150 especies que fueron analizados con modelos estadísticos para estimar la abundancia de cada especie en los diferentes sitios de muestreo.

¿Qué encontraron? Varias comunidades de aves fueron capaces de sobrevivir en los potreros y en los cultivos. Sin embargo, los sitios agrícolas carecieron de las especies vulnerables que solamente se encuentran en las áreas boscosas. También encontraron que las aves de los paisajes agrícolas tienen rangos de distribución mucho más amplios en comparación con las aves de las zonas boscosas, en algunas ocasiones sus rangos son el doble de amplios. Tal vez, el hallazgo más sorprendente de esta investigación fue demostrar que las comunidades de aves en las áreas protegidas fueron idénticas a las comunidades de aves de los bosques en tierras privadas. Las aves de áreas boscosas tienen rangos de distribución restringidos y por lo tanto son de mayor preocupación para la conservación. Estos resultados fueron sorprendentes porque los bosques en tierras privadas son mucho más fragmentados y son más afectados por la tala de árboles, los incendios forestales y la caza de vida silvestre.

Northern Barred Woodcreeper
Nature reserves and forests in working landscapes host similar bird communities, including birds with limited ranges like the Northern Barred Woodcreeper (Dendrocolaptes sanctithomae).

Para las aves en Costa Rica parece que la presencia de bosque es más importante que la estructura del bosque en sí, tanto si el bosque tiene un dosel alto, bajo, sotobosque denso o poco denso, lo más importante es que existan coberturas arboladas. Estos resultados sugieren que la restauración forestal en los paisajes agrícolas y ganaderos  puede generar oportunidades para la conservación de aves Neotropicales. Varios gobiernos y organizaciones no gubernamentales han acordado restaurar los bosques a nivel mundial. Por ejemplo, en el 2011, el gobierno de Alemania junto con la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) se unieron al “Desafío de Bonn”, el cual pretende restaurar 150 millones de hectáreas degradadas a nivel mundial, lo cual representa un área del tamaño de Mongolia. Del mismo modo, en Latinoamérica se comprometió la inversión de mil millones de dólares para restaurar 20 millones de hectáreas degradadas para el 2020. Una pregunta clave surge entonces a partir de dichos acuerdos: ¿dónde se deben reforestar las áreas de tal forma que además sirvan para conservar las especies en peligro de extinción?

Para contestar esta pregunta, el profesor Karp y sus colaboradores usaron sus datos para simular procesos de reforestación en toda la península de Nicoya y así lograron identificar los sitios prioritarios para las acciones de conservación. Sus análisis mostraron que, si se reforestan áreas en lugares más lluviosos y donde ya existen bosques aledaños, es posible generar comunidades de aves más parecidas a las de las áreas protegidas. Estos resultados en conjunto con los resultados de los mismos autores en otras publicaciones, sugieren que las aves asociadas a bosques húmedos son las más vulnerables a las presiones impuestas por la deforestación y el cambio climático.

Costa Rica ha estado incrementando la cobertura de bosques en las últimas décadas, ya que varios agricultores y ganaderos se han comprometido a conservar los bosques y a restaurar sus tierras. Karp y colaboradores han trabajado de manera conjunta con ONGs locales y actores sociales para usar los resultados de su investigación y así informar iniciativas de reforestación. Por ejemplo, la siembra de árboles en el Corredor Biológico Hojancha Nandayure. Sus resultados sugieren que además de crear nuevas áreas protegidas, es posible trabajar con agricultores y ganaderos para conservar o reforestar sus tierras, porque ésta es una estrategia efectiva para proteger las especies Neotropicales vulnerables.

Read the full article, Remnant forest in Costa Rican working landscapes fosters bird communities that are indistinguishable from protected areas, in Journal of Applied Ecology.